Publicidad:
Terra
La Coctelera

vertigo

Siempre he querido saber lo que se siente en lo alto de un barranco, pero nunca he estado en esa situación…

El suelo está húmedo tras la lluvia de hace unas horas, pero el sol ha salido de entre las nubes hace ya bastante y el suelo de esta ciudad gris se ilumina. Voy caminando entre altos edificios que parecen hormigueros en la que la gente sin nombre se amontona. Es algo claustrofóbico verse en ésta situación… “hagas lo que hagas aquí nunca serás nada, serás uno más”. Es por eso por lo que odio las grandes ciudades. La gente es gris, es una masa anónima, y los suelos y paredes de los edificios son grises también.
Si embargo… yo prefiero mirar hacia los pequeños jardines y los árboles de las aceras. Son tristes, les falta color, les falta vida, pero no son grises… son verdes… es un verde extraño, y se ve por la luz que va a estallar una tormenta dentro de poco, pero se está bien…
Voy pasando junto a bares, peluquerías, tiendas de ropa… todas compiten por llamar la atención de algún descuidado consumidor… pero a mi no me interesan. Mientras camino me fijo en un par de niños que se esconden tras sus respectivas madres que hablan sin cesar… no me dicen nada. Gris. Todo es gris.

De pronto me encuentro en un puente. Aquí los edificios no hacen sombra, y se pueden ver las montañas a lo lejos… me asomo dirigida por una fuerza hipnótica contra la que no puedo luchar y una mezcla de curiosidad, miedo y un sentimiento de libertad me invade…

Estoy contra la barandilla, miro hacia abajo… las vías del tren… me gustaría viajar para conocer mundo… con la esperanza de que no todo el mundo sea una masa gris como este ambiente tan insano, como contaminado, del color del cemento.

Cierro los ojos… oigo el sonido del viento que me da en la cara, los murmullos de la gente, sus voces… sus conversaciones…

Respiro profundamente y abro los ojos.
El sol arranca destellos dorados de mi pelo enmarañado por el viento, que forma una cortina ante mis ojos y me roza la cara… la luz hace que todo brille y descubre los colores que parecían haber desaparecido en éste lugar… todo está en silencio.

Todo parece haberse detenido.
Se escucha un trueno. Un escalofrío recorre mi cuerpo y empieza a llover.

Estoy asomada desde un puente, con las manos extendidas a los lados, como queriendo capturar aire… la gente permanece en silencio, rodeándome, todos me miran, y distingo entre la multitud, reflejados en sus rostros el miedo, la sorpresa, la tensión y la lástima.

Me abro paso entre la gente y me voy. Todos me miran. Y nadie me entiende. Nadie se ha dado cuenta, nadie ha visto lo que yo he visto ni ha sentido lo que yo he sentido. Lástima.

frío

Es una sensación extraña… no puedo hacer nada para luchar contra este sentimiento, es algo que me invade y me molesta y me angustia… dios mío, necesito salir de aquí. Necesito respirar… necesito sentir el aire en la cara… aquí, a mi alrededor todo es oscuridad. Permanezco encogida en un rincón, siento el frío en mi piel desnuda… hay mucha humedad en el ambiente y no me puedo mover casi… tengo miedo porque no veo donde estoy, y siento todos los sentidos nublados. Tengo la piel de gallina y se me eriza el pelo de la nuca… estoy temblando, no sabría decir si por el frío o por el miedo y el nerviosismo. La angustia se apodera de mi, porque no hay nada que pueda hacer y escalofríos recorren mi cuerpo. Mis ojos se han acostumbrado ya a la oscuridad… pero la falta de luz es tal, que aun y todo no distingo nada. Me tiemblan las manos, y me abrazo las rodillas para intentar calentarme un poco, pero no hay nada que hacer… me cuesta respirar, el aire está muy viciado, y siento las vías respiratorias obstruidas… el aire no llena mis pulmones, y eso hace que me sienta mareada. Tengo los pies congelados… el suelo es tan frío… me llevo las manos a la cabeza y siento todo el pelo mojado… las gotas caen por mi espalda y vuelvo a sentir un escalofrío… quiero salir de aquí… pienso en gritar, lo intento, pero de mi boca no sale ningún sonido, tengo la garganta seca y me duele, no puedo más que susurrar, y eso hace que me cueste más aun respirar, así que desisto en el intento. Me pregunto dónde estaré, y si alguien me encontrará a tiempo… y me pregunto porqué estoy aquí. No lo entiendo. No recuerdo cuando he llegado aquí. Lo último que recuerdo es que me acosté temprano porque estaba muy cansada después de pasarme el día trabajando… pero esto no tiene ningún sentido. Tengo los pies y las manos tan frías que apenas las siento. Vuelvo a encogerme y me froto con fuerza para producir calor, pero no puedo, y un momento después me rindo. Me siento débil y no me quedan fuerzas. Estoy cansada, así que cierro los ojos. Intentaré dormir un poco. Pensaré en algo que me haga sentir bien e intentaré dormir… me refugio en un recuerdo, abrazada a ti en aquel bar… era de noche y estaba oscuro, pero no tenía miedo, porque estabas tu… ya no siento frío… cada músculo de mi cuerpo se relaja, ya no estoy nerviosa ni tensa… dejo caer mis piernas hacia un lado, mi cabeza cae hacia delante sin que pueda hacer nada para remediarlo… siento el latir de mi corazón… y un sentimiento de calma me invade…

evasión surrealista

Huyo en un autobús noctámbulo, en el anonimato… sumida en un armonioso silencio que me invade…
A veces mis dedos acarician tu reflejo, pero…
Quiero llegar más allá.
Necesito llegar más allá.
A veces necesito tu calor… necesito sentir el contacto con tu piel…
Sentir el sincero latir de tu corazón., que nada me separe de ti.
A veces eres mi refugio, y tu regazo es mi hogar.
Pero a veces te siento ajeno a mí… a veces, cuando más te necesito, desapareces. Te envuelves en un misterioso silencio… te muestras ausente e inaccesible… y no te entiendo.
A veces me siento sola entre la gente, indiferente ante lo que me espere, huyendo de ti. Y también de mí…
A veces me siento pequeña… me encojo y me siento desaparecer para ti, pero cuando me miras… ya no puedo esconderme, ni siquiera puedo huir de ti.
A veces siento que ninguna de las palabras que quisiera vomitar tiene sentido, porque tu no se lo das… necesito que des vida a lo que invento para ti

Quiero congelar este momento…encerrarlo en una bola de cristal… donde pueda verlo todo sin temer a nada…
Quiero gritarle al cielo gracias por lo que me dió, también por lo malo, que me ha hecho ser así hoy… eso y que el azul le queda bien.
Quiero perseguir mariposas, revolcarme en la hierba, subirme a las ramas de algún árbol y tocar el sol con mis manos… cantar con los pájaros que dios está en la lluvia… y beber en el río de aguas cristalinas… coger una rana y llamarla Pepa.
Dormir bajo las estrellas, en las raíces de un sauce, y calmar sus penas… y soñar contigo calmando las mías. Quiero despertar junto a ti y descubrir que en verdad siempre has estado ahí

Tal vez no. Tal vez mañana no tenga miedo… tal vez nunca lo he tenido. Tal vez te quiera así… tal cual.
Quiero a lo malo por hacerme ver lo bueno y a lo bueno por dejarse disfrutar.
Al pasado por lo que me hizo vivir y al futuro por darme la opción de escribirlo… solo temo una cosa:
No encontrar las palabras.

y me acuerdo de ti

vuelvo a ver ese lugar... aquel sitio donde lloré con todas mis fuerzas por última vez... recuerdo a mi familia, que no hizo nada por ayudarme durante aquiel infierno... no se trata de rencor, no es eso... no soy rencorosa, sólo precavida.
recuerdo a mi hermana... hace más de medio año que no hablo con ella cara a cara... nos han separado, pero ella...
Tú me odias, crees que no me importas nada y que te he abandonado, que te he traicionado y que te he dejado sola en la boca del infierno... pero no es asi... las lágrimas que ahora surcan mi cara dan fé de ello... yo no soy feliz sin ti... el no tenerte conmigo es como una mancha negra en el expediente de mi vida. te quiero... te quiero tanto que daría todo por ti y el hecho de que me odies... me hace sufrir, me hace llorar. necesito que me entiendas, necesito que me escuches... necesito que te libres de los prejuicios que te han inculcado para que puedas escucharme y ponerte en mi lugar... ¿no te das cuanta de que yo no podía seguir asi? ¿no te das cuenta de que -como nuestra madre decía- yo era el problema? ¿no te das cuenta de que mi vida era un infierno? simplemente decidí cambiarla en lugar de terminarla... pero tu no te das cuenta, no te dejan darte cuenta... te han contado cosas que no son ciertas, te han mentido sobre mi y te han hecho creer que me es indiferente tu situación, y yo no puedo hacer nada...
recuerdo a mi hermana... y siento dolor al pensar que dentro de un año o dos me costará reconocerla... y sé que nadie me entiende... sé que no me entenderás. no entenderás que me torture de esta forma por algo que se escapa de mis manos y que no puedo cambiar...
sé que hay muchas cosas de mi que no entiendes... se que cuando te cuento estas cosas piensas que me equivoco, que esa no es la forma correcta de pensar ni de sentir... pero eso me da igual. ya no me importa... sólo hay una cosa que puedo hacer: construir mi vida y esperar a que ella -mi hermana- vuelva a formar parte de ella.
¿y qué me queda?
hermana... al final... estoy sola. todo lo que me queda es dolor y un poquito de esperanza... la esperanza de haberte abierto un camino que puedas seguir algún día... cuando el tiempo pase... yo nada puedo hacer. me queda escribir para sanar las heridas, para recomponerme, para reunir fuerzas.
solo tengo una cosa que decirte.
te quiero mucho. por mucho que te engañen, por mucho tiempo que pase... te quiero mucho. no me odies, por favor.

despierto de nuevo...

despierto en una gran cama, vestida con un largo camisón blanco, suave... miro a mi alrededor y veo unas cortinas azules que me impiden ver donde estoy. me levanto costosamente y me acerco al borde de la cama, me cuesta caminar, me siento torpe... aparto las cortinas y descubro que estoy en un bosque, un robledal... es un sitio precioso. Levanto la vista y veo el cielo, rojizo... está amaneciendo. Se escucha el canto de los pájaros y éstos comienzan a aparecer por todas partes... cientos de pájaros de colores... son preciosos. deben de ser principios de primavera, pues el suelo aun está cubierto de hojas secas que suenan cuando las piso. me acerco a un árbol y me siento en sus raices... son rugosas y en algunos sitios están cubiertas de musgo... me acomodo, cierro los ojos y me concentro en el canto de los pájaros, el sonido de la suave brisa que comienza a soplar... me siento calmada, en paz. codo se va alejando mientras yo me sumerjo en un profundo sueño.

bueno... lo de qui ya era demasiado largo, asi que lo he borrado

buscando entre colores

tengo los ojos cerrados, oigo voces a mi alrededor, percivo el movimiento de la gente, carcajadas...
abro los ojos y veo un revuelto de colores... amarillos, naranjas, rojos, rosas, morados, azules, tuquesas... la gente pasa deprisa a mi alrededor, sin reparar en mi, todos sonríen, pero nadie me mira...
no sé que me pasa, me falta algo. me falta alguien. necesito una sonrisa, pero una en contreto. necesito tu sonrisa.
busco entre la gente, me abro paso entre el torbellino de colores y voces en el que me encuentro y te busco... veo otros rostros, otras miradas, miradas que incluso se dirigen hacia mi, pero no son suficiente, y no descansaré hasta encontrarte.
siento la mente nublada, pero aun y todo nada me frenará, porque sé cual es mi meta, y hoy te encontraré.
oigo voces que me llaman, sonrisas dirigidas a mi, miradas que me reclaman, pero las ignoro y sigo buscando, nada me apartará de lo que busco.
este carnaval no termina nunca, y no consigo ver tu sonrisa...
vuelvo a oir mi nombre una vez más, me giro y aqui, frente a mi, te encuentro, tu mirada sostiene la mia, y por un momento me siento prisionera de tus ojos, pero entonces sonríes... y ya no hay nada más importante para mí. el mundo se detiene a nuestro al rededor, no se oye ni un susurro, sólo tu mágica voz, una tímida carcajada, una sonrisa nerviosa... daría todo lo que tengo por esa sonrisa, esa sonrisa que paraliza todo mi cuerpo y apenas deja que mi corazón siga latiendo... y sin embargo, al mismo tiempo, me reconforta, me maravilla, me ilumina, me calma, me consuela, me libera de todo mal... y se que esa sonrisa es para mi,que es por mi, y soy feliz... soy feliz por ser capaz de hacerte feliz y de arrebatarte esa sonrisa... me invade la alegría

extraño amigo

Una gota se desliza por mi cara, llega a mis labios y siento ese sabor... es labor de la sangre, dulce... un escalofrío recorre mi cuerpo. abro los ojos, pero no puedo ver nada ya que los tengo vendados. siento frio y estoy empapada de sudor. mis manos están atadas a mi espalda y permanezco sentada en una silla de la que no me puedo mover.
No sé lo que he hecho, no sé porqué estoy aquí. las cuerdas son ásperas y me aprietan, pero tengo la garganta tan seca que ni siquiera puedo hablar. no siento la presencia de nadie, no oigo más que un goteo constante a lo lejos.
No se cuanto tiempo llevo aquí, no sé quien me ha hecho esto, no recuerdo nada. los minutos pasan, y también las horas, y cada vez tengo más miedo. no sé que puedo hacer... tal vez se hayan olvidado de mi.
De repente se oigo un golpe seco, unos pasos y algo que se arrastra por el suelo, una respiración agitada ... algo se agita detrás de mi, y me doy cuenta de qué es lo que ocurre. están atando y amordazando a otra persona junto a mi, espalda contra espalda.
Vuelvo a oir pasos, pero esta vez se alejan decididamente, y deaparecen con un golpe seco. estiro los brazos como puedo y toco algo, mis manos tocan con otras, temblorosas, que dujetan las mias con fuerza. son unas manos grandes y ásperas, fuertes. oigo su respiración, agitada, y descubro que poco a poco se calma.
Me pregunto quien será y qué habrá hecho para tener que estar en esta situación. supongo que el o ella pensará lo mismo. aun agarra mis manos con fuerza, yo acaricio las suyas para relajarle. en cierto modo estoy mintiendo, pues yo misma estoy temblando y aun siento la sangre resbalarse por mi rostro, pero él hecho de no estar sola hace que me sienta mejor, aunque es un sentimiento egoísta.
Está llorando, lo noto en su respiración y en sus gemidos... quisiera decirle algo para tranquilizarle, pero en esta situación no puedo hacer gran cosa.
El goteo sigue siendo constante y el tiempo va pasando lento de nuevo, mientras yo estoy aqui... el dolor de la frente se agudiza, y la herida me escuece, pues la sangre se mezcla con el sudor... hace frío.no creo que pueda aguantar mucho más, me sento débil.
De pronto vuelve a oirse un golpe y noto que sus manos se aferran con más fuerza a las mías. vuelvo a oir esos pasos acercarse y un forcejeo para separar nuestras manos. las cuerdas que me unen a la silla se aflojan y unas manos me empujan para que camine.
No veo nada y no se hacia donde he de ir,estoy nerviosa y me siento perdida de modo que tropiezo con algo y caigo al suelo. tengo la certeza de haberme torcido un tobillo y no puedo levantarme, pero las manos me agarran por la espalda y me arrastran por el suelo.
Oigo los gemidos de mi compañero alejarse y el miedo se apodera de mi... qué más pueden hacerme? qué le harán a él? no quiero saberlo. me sorprendo a mi misma pensando con tanta frialdad y creo que ahora mismo no me importa nada.
Vuelvo a caer al suelo y siento que me mareo. siento como se me oprime el estómago y todo me duele. otras manos me quitan el vendaje de los ojos y una luz blanca me ciega, no puedo abrir los ojos.
Ya no volveré a abrir los ojos. no puedo más